Rascacielos: rescate en las alturas – Crítica | CONTROL TOTAL

La producción tuvo un presupuesto de 125 millones de dólares y fue rodada en Hong Kong, Vancouver, Surrey y Coquitlam, estos tres últimos lugares ubicados en Canadá

Ha llegado una película más de uno de los actores predilectos de Hollywood en cuanto hablamos de historias llenas de acción y enormes efectos especiales, sí, hablo de Dwayne ‘The Rock’ Johnson, este carismático intérprete ha vuelto con Rascacielos: rescate en las alturas, ¿acaso será exactamente el mismo tipo de producción vista en Rampage: devastación o Jumanji: en la selva? Todo indica que lo es.

Will Sawyer (Dwayne Johnson), exlíder del Equipo de Rescate de Rehenes del FBI cambió radicalmente su vida y ahora se encarga de evaluar la seguridad de rascacielos en distintas partes del mundo. Durante un viaje de trabajo en Hong Kong, se ve incriminado en el incendio del edificio más alto y seguro del mundo construido por un importante empresario asiático. A partir de ese momento será perseguido por las autoridades, por lo que Will deberá encontrar la manera de no ser capturado y al mismo tiempo rescatar a su familia tras quedar atrapada en el mortal rascacielos.



Todos los amantes del cine detectarán inmediatamente la inspiración de esta cinta en el clásico de 1974 Infierno en la torre, dirigida por John Guillermin y protagonizada por las estrellas de cine Steve McQueen y el oscarizado Paul Newman. En esta ocasión, quisieron aludir a aquellos viejos recuerdos, en los cuales el suspenso se apoderaba del cuerpo del espectador con vigas tambaleantes y un ardiente fuego que destruía todo a su paso, sin embargo no fue conseguido.

Esto debido a las múltiples incoherencia dentro del argumento, como ya nos tiene acostumbrados, ‘The Rock’ se otorga un sinfín de permisos dentro de la pantalla grande, conviertiéndole en un hombre todo poderoso, incapaz de sufrir una herida grave y que siempre se sale con la suya. Esto contribuye a no creer por completo en la historia y reír en un par de ocasiones por la naciente incredulidad tras momentos exagerados.



Su director, Rawson Marshall Thurber, es conocido por llevar al cine múltiples historias que funcionan únicamente para entretener al espectador, sin un trasfondo reflexivo o personajes complejos, un par de ejemplos de ello es ¿Quién *&$%! son los Miller? (2013) o Un espía y medio (2016). Y manteniendo esa idea, a pesar de la decepcionante historia, el trabajo de Thurber sigue cumpliendo sus expectativas y terminó por entregar una película divertida por momentos, capaz de ofrecer un momento entretenido para toda la familia.

Por otro lado los efectos especiales empleados en el rascacielos son sobresalientes, Legendary Entertainment, productora de la cinta, no escatimó en costos y consiguió un verdadero edificio de primer mundo, ¿recuerdan el hogar de Tony Stark? Este es un digno rival por su infraestructura y propuesta tecnológica. Todos los que somos amantes de ver esto en la pantalla grande saldremos con un buen sabor de boca.



Y es por ello que si deseas vivir lo más cercano posible la propuesta visual de la cinta, tal vez podrías lograrlo con lentes 3D o pidiendo que muevan tu asiento para simular la adrenalina de Will Sawyer. Algunas películas son meramente entretenimiento y en esta producción podrás tomar esta idea en algunos momentos.

Rascacielos: rescate en las alturas es una película que ofrece un homenaje al clásico de 1974, sin embargo el exceso de momentos exagerados y un protagonista indestructible la convierten en una producción regular, la cual es muy probable sea olvidada con el paso del tiempo por su falta de tacto en el suspenso y en aquellos momentos tensos por la enorme altura del rascacielos o el reinado de fuego que atenta con la vida de todos. También disfruto mucho poder bajar las armas ocasionalmente y divertirme con historias simples y sin mucho por pensar, sin embargo ésta no consiguió tener un argumento que me fuera realmente valioso.

Uriel Linares García

Periodista y fotógrafo en la fuente de cine con experiencia de más de siete años publicando críticas cinematográficas, coberturas de festivales de cine y foto reportajes en medios especializados en el séptimo arte y televisión.