Pesadilla en el infierno – Crítica | CONTROL TOTAL

El terror invade nuevamente la pantalla grande

No todas las herencias son reconfortantes aunque se piense lo contrario. Para muestra de ello a Pauline (Mylène Farmer) y a sus dos hijas una tía les dejó su casa antigua pero cómoda, y necesita algunas reparaciones por el tiempo que lleva sin su “manita de gato”. Todo parece paz y tranquilidad – a excepción de las normales peleas entre hermanas – hasta llegada la primera noche – sí, tan rápido se les acabó el encanto -.



Unos criminales irrumpen en el lugar y les genera un trauma a las tres mujeres, a pesar de la lucha de la madre por salvar a sus pequeñas. Años más tarde las ahora jóvenes regresan al recinto, sólo para darse cuenta del ambiente raro y peligroso de la casa. Ya nada ha sido lo mismo desde aquel infernal día; aunque quieran dejarlo atrás eso las ha marcado para siempre.

Puede que la historia suene a cliché, pero la verdadera importancia en este tipo de cintas radica en la forma de lo contado. En Pesadilla en el infierno, hay un buen trabajo en este aspecto, tiene la dosis necesaria de suspenso y terror para mantener atento al espectador. Para fortuna no recurren en demasía a los sobresaltos generados por subidas repentinas en el volumen y una imagen de la nada.



Me agradó que fueran dejando pequeños giros en la trama a lo largo de la hora y media de duración, ya que de esa forma, además de evitar que la historia se vuelva predecible, mantiene entretenido al público. Esto puede llegar a ser confuso en algunos momentos, te preguntarás: ¿cómo llegamos hasta aquí? o ¿qué ocurrió con tales personajes? Pero no te preocupes, todo tiene su respuesta.

Hablando de las actuaciones, me agradó el trabajo de las dos protagonistas: Crystal Reed (Loco y estúpido amor) y Anastasia Phillips (Bomb Girls), logran hacer creíble sus interpretaciones, y aunque no gozan de mucho carisma, fueron ideales para cargar con la película entera, sobre todo los momentos álgidos en que luchan por sobrevivir ante ciertas circunstancias.



La trama tiene sus enredos y hasta es un tanto presuntuosa por momentos. El inicio es algo lento y tardas en encontrarle el gusto a lo contado, pero una vez adentrado en los hechos, el resto pasa de manera fluida. Se agradece que hayan tomado la decisión de dejarla de 91 minutos y no forzar el tiempo para tratar de llegar a dos horas, porque en serio que muchas veces se convierte en un suplicio.

Pesadilla en el infierno es una cinta que vale la pena ver en pantalla grande. El ambiente tétrico con varias muñecas, algunas escenas violentas y las sorpresas en la trama, la hacen entretenida. Definitivamente ve acompañado por si te llevas un buen susto.

Octavio Alfaro C.

Periodista Digital con gusto por el cine y las buenas historias que generen alguna emoción o reacción en la audiencia. Fanático del Universo Cinematográfico de Marvel y de Steven Spielberg.