El reencuentro – Crítica | CONTROL TOTAL

Porque la vida es para disfrutarla y no para negarse ante todo lo que nos rodea

La historia de El reencuentro gira en torno a Claire (Catherine Frot) una partera de 49 años de edad buscada por Beatriz (Catherine Deneuve), quien es parte de su pasado al haber sido amante de su padre hace tres décadas. Esta última no tiene familia y tiene problemas de salud, por lo que vuelve en busca de Antoine, el padre de Claire. Cuando se cita con ella, la primera le cuenta acerca de su fallecimiento y las causas que comienzan a unirse a los recuerdos. La protagonista decide guardar su orgullo e ir a visitarla al hospital porque sabe de su situación y no cuenta con nadie más. Comienzan a volverse cercanas y Claire incluso comienza a ser más desenvuelta y a disfrutar de pequeños placeres de su entorno los cuales insistía en desechar.



Claire es una mujer independiente, no requiere de más personas a su alrededor para sentirse plena, y tiende a rechazar las proposiciones de las personas cercanas. Le gusta tener el control aunque cuando ve la realidad y no lo posee se resigna a hacer los deseos de los demás. Beatriz es mayor, pero a quien le gusta disfrutar de la vida y todos los placeres que esta le pueda proveer. Al saberse enferma y ser consciente de su edad y limitaciones, quiere hacer mucho más por seguir gozando aunque el tiempo restante se consuma más rápido de esa forma.



La trama de la cinta es interesante, nos hace tener una perspectiva de cómo es un pasaje de la vida cuando todo lo que conocemos cambia por completo. Nos recuerda cómo la nuestra existencia no es lineal y cualquier transformación por pequeña que parezca en nuestro entorno puede generar grandes cosas en el futuro para bien o mal, pero siempre para dejarnos una enseñanza y experiencias.

Hay algunos detalles en la historia que se complican para su entendimiento y conforme avanza puedes ir deduciendo algunos y formulando hipótesis de otros ya que no concretan muchas cosas, además de tener saltos en las secuencias dando la impresión de estar inconclusas. Esta cinta nos recuerda que la vida es para disfrutarla y sacar el máximo provecho porque no sabemos en qué momento va a dejar de ser como nos tiene acostumbrados o dejemos de existir.