“El planeta de los Simios: La guerra” – Crítica

Matt Reeves es el único cineasta junto a J. Lee Thompson que ha dirigido dos entregas de “El Planeta de los Simios”. Reeves lo hizo en 2014 y en este año, mientras que Lee hizo lo propio en 1972 y 1973

El mundo es inestable, cada paso a la libertad se encuentra atado al sufrimiento y a la persistencia infinita del abrasador deseo por tener un futuro justo e igualitario.

La última entrega de la saga iniciada en 2011 llega al final de un ciclo de innovación y destacable carácter cinematográfico con el estreno de “El planeta de los simios: La guerra”, nombre referido a la lucha interna vivida por cada personaje, el mismo duelo premiado por todo ser pensante y reflexivo; una vez terminada la proyección de la cinta, podrá entender que las explosiones y efectos especiales no son el tesoro escondido de Matt Reeves y compañía; ellos brindan una carta introspectiva a los males que atañen al ser humano moderno.

Las expectativas cargadas a la producción dotan al público de buenas esperanzas. Lo mostrado a través de la sensible dirección de Matt Reeves denota la posibilidad de crear momentos complejos con resoluciones de primer nivel. El metraje cuenta con ritmo pensado para el absoluto envolvimiento del espectador, los descansos visuales acompañados de actuaciones convincentes, otorgan dinamismo y solidez a la película entera.

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Sin música no hay cine. El trabajo del compositor oscarizado, Michael Giacchino, cuenta con una gama de cadencias valiosas y oportunas. Demostró que los silencios utilizados correctamente brindan más explosividad y realismo que una serie interminable de efectos sonoros y digitalizados carentes de originalidad y prudencia; posiblemente uno de los mejores aciertos dentro de la oferta cinematográfica de este verano.

El discurso visual dirigido por la fotografía de Michael Seresin fue capaz de crear una obscura y abrumadora atmósfera nutrida por la violencia y el amor de los cuales los protagonistas son desprendidos. Los colores que decidió utilizar Seresin presumen de contar con un brío perceptible a pesar de la penumbrosa historia que naturalmente permeó a la cinta. Los malos no son tan malos ni los buenos tan buenos, la doble cara de la moneda surge en esta producción, valioso aporte del libreto Mark Bomback y el mismo Reeves.

El trabajo actoral de los protagonistas, el cual fue encabezado por Andy Serkis y Woody Harrelson, cumplió con lo primordial: establecer una conexión real con cada uno de los espectadores y llevar en los hombros la pesada carga del cierre de una de las historias más afamadas en el séptimo arte.

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La película termina por crear un experiencia inmersiva, las dos horas y veinte minutos pasan desapercibidos. El trabajo de toda la producción termina por dar un enorme acierto disfrutable para seguidores de la saga y público en general y el agradecimiento por contar con una producción bien lograda, calidad en el discurso cinematográfico y un final digno de aquella historia literaria creada por el francés Pierre Boulle en 1963.

“El planeta de los simios: La guerra” es emotiva, desgarradora y audaz, dosis exacta para el cine moderno presumible de contar con cintas de acción y aventura, mismas que otorgan cantidades exorbitantes a explosiones y fondos verdes y olvidan lo primordial: una buena historia tomada de la mano por el mismo arte en persona.


Uriel Linares García

Periodista y fotógrafo en la fuente de cine con experiencia de más de siete años publicando críticas cinematográficas, coberturas de festivales de cine y foto reportajes en medios especializados en el séptimo arte y televisión.