El Implacable – Crítica

La cinta es una coproducción entre China, Estados Unidos y Reino Unido

Las películas protagonizadas por Jackie Chan siempre se destacan por dos cosas: el humor impregnado en los guiones que interpreta y las escenas de acción con técnicas de combate orientales que hace lucir en sus papeles.

En El Implacable (Martin Campbell, 2017) se mete en los zapatos de Quan Ngoc Minh, un hombre pacífico con negocio propio y con su hija como la única persona que de verdad le importa en la vida. Sin embargo, cuando a causa de un atentado terrorista, la vida de su “pequeña” es terminada, el padre de la adolescente buscará por cualquier medio, hallar a los responsables del acto y vengar a su difunta primogénita.

Es por esta obsesión de encontrar a los culpables, que se encuentra con una serie de obstáculos que lo pondrán a prueba, entre ellos la corrupción en los altos mandos de gobierno, quienes obviamente no están conformes con el cometido llevado a cabo por Quan.



Lo más destacado de la cinta son las escenas de acción, en las cuales Jackie Chan se enfrenta a varios individuos en situaciones complicadas, pero logra de una forma u otra, seguir adelante. Con movimientos bien coordinados, ayudados de tomas rápidas que cambian constantemente, la credibilidad de las peleas crece conforme se presentan pese a la edad de Chan.

La historia logra establecer cimientos verídicos para lo retratado sobre todo con la inclusión de temas políticos turbios que aquejan a muchos países, pero después es permisiva para dar paso a la acción de la trama, dejando de lado la lógica y apelando más a un sentido de adrenalina, golpes y venganza.

Al cabo de pasado el tiempo, te preguntas: ¿cómo es que llegó ahí? O ¿de dónde sacó tal conocimiento? Es ahí donde la fantasía supera la ficción, algo común en películas que incluyen escenas de acción como ésta.



Por su parte el trabajo de Jackie Chan es más oscuro que en películas anteriores protagonizadas por él. Aquí tuvo que interpretar a un señor depresivo, introvertido pero con ganas de venganza, sin dar pie a bromas o chistes. Lo acompaña Pierce Brosnan como el político disfuncional Liam Hennessy, quien luce por su personalidad ambiciosa, carácter seguro, y soberbia, algo que supo demostrar el actor irlandés.

Una película que los amantes del cine de acción no querrán perderse; cuando es necesaria la dosis de golpes certeros, sin duda los sabe retratar esta cinta. Por su parte las actuaciones son ideales para los papeles y el toque de drama político aterrizan a la fantasiosa y permisiva historia.