El alma de la fiesta – Crítica | CONTROL TOTAL

Melissa McCarthy protagoniza y coescribió esta comedia

¿Quién no ha pasado por un momento vergonzoso en la escuela producto de alguno de sus familiares? Muchos hemos estado en esa situación, pero eso es una cosa y otra muy distinta es tener a una mamá estudiando la licenciatura en la misma universidad que su hija (dejen de reírse). Justo es lo que ocurre en El alma de la fiesta, la nueva película protagonizada por Melissa McCarthy.

En ella hace de Deanna, una mujer a quien su esposo le pidió el divorcio. Devastada por eso comienza a rememorar lo que dejó de hacer por formar una familia. Dejar sus estudios en arqueología está entre las cosas que se arrepiente no haber terminado, por ello decide retomarlos a pesar de su edad. Aunque no lo quiera, su hija se tiene que acostumbrar a eso y poco a poco se van acoplando a su vida universitaria.



Lo más destacado de El alma de la fiesta es el humor. Melissa McCarthy sabe cómo interpretar personajes chistosos y aquí no hay excepción. Hay varios momentos en los que es imposible no reírse de las tonterías que ocurren, sobre todo en la segunda mitad. Que si el anticuado estilo de la mamá, las chicas que la molestan, la audacia conseguida con la edad y las fiestas sin control, todo se junta para hacerla amena.

La historia pasa a un segundo término como es usual en las comedias. Nada a destacar, la nula originalidad de lo contado era de esperarse al enfocar la mayor parte de los esfuerzos en hacer sonreír al público. La típica trama predecible, con incoherencias y en la que nada puede salir mal por más complicado que parezcan las situaciones. Así que es mejor ir con ganas de verla porque sino te llevarás una decepción.



Seguramente muchos se identificarán con momentos específicos ya sea como padres o como hijos. Es una buena opción para ver en compañía porque te da la pauta para hablar de esos instantes bochornosos de los que ya no te acordabas. Aunque nos dé pena, estas cosas pasan y aunque en esos segundos nos enojemos, en el futuro sólo nos queda reírnos de aquella vez.

El alma de la fiesta es de aquellas cintas en las que no tienes que pensar demasiado, simplemente te sientas, la ves y posiblemente te ríes. Así que ya sabes dejar tu lado gruñón o aguafiestas en casa y comer tus palomitas mientras ves a una señora tratando de re-adaptarse a la vida universitaria.