Desobediencia – Crítica | CONTROL TOTAL

Rachel McAdams y Rachel Weisz como nunca las habías visto

“Los humanos estamos en medio de la divinidad de los ángeles y su imposibilidad de hacer cosas malas y el instinto salvaje de las bestias, por ello tenemos la libertad de decidir qué hacer con nuestra vida y no estar limitados racionalmente.” Estoy parafraseando las palabras con las que comienza Desobediencia, la nueva película de Sebastián Lelio, el director detrás de la multipremiada Una mujer fantástica.



Ronit Krushka (Rachel Weisz) dejó en su juventud la comunidad judía a la que pertenecía por una sencilla razón: su atracción por las mujeres era suficiente para ser juzgada por los religiosos, orillándola a desprenderse y continuar con su vida de manera independiente. Sin embargo, por alguna razón en concreto regresa al poblado, donde sigue viviendo Esti (Rachel McAdams) por quien sentía atracción de pequeña.

Las cosas han cambiado, Esti ahora está casada y rige su vida bajo la religión, pero los sentimientos verdaderos son imposibles de esconder y cuando llega la oportunidad, las dos mujeres demuestran su amor comenzando una serie de rumores que tienen consecuencias en sus vidas y en la de quienes rodean especialmente a Esti. Y es que para la religión la homosexualidad es una enfermedad con “cura”.



Una trama que parece pesada, pero en realidad no lo es. Ese toque de Sebastián Lelio para contar las historias de tal forma que no son aburridas está presente de Desobediencia. La mezcla de conceptos como libertad, amor, rebeldía, religión y diversidad sexual engranan de tal forma que te invita a la reflexión sobre la sociedad, sus comportamientos morales y el peso que deben tener las decisiones personales sin importar demasiado lo que piensen los demás.

Las actuaciones de esta cinta comandadas por Rachel McAdams y Rachel Weisz son increíbles, hacen una trabajo ideal para creer en su relación. Llegas a pensar que en verdad se gustan y se entregan pasionalmente. Sus papeles son contrastantes por las personalidades y aún así logran generar esa conexión especial que combina el deseo y la rebeldía. Sin su labor la historia no hubiera tenido el mismo peso que logró tener al final.



Personalmente disfruto de las cintas en las que la historia principal está sustentada con bases reales, en la que cualquiera se puede identificar independientemente de lo contado. Aquí existe ese ingrediente de una trama terrenal, sin querer ser pretenciosa y con diálogos inteligentes. Otro ejemplo de que con un buen guion las cosas van tomando forma con mayor facilidad y no es necesario enmendar los errores que podría ocasionar un libreto sin ton ni son.

Desobediencia llega en el momento adecuado, la sociedad moderna reclama inclusión y diversidad en todos los aspectos de la vida. No forzar las cosas y mucho menos querer hacer más de lo planeado le da muchos puntos a favor a esta cinta, acompañada de grandes actuaciones y una dirección impecable. Recomendable para pasar dos horas en la comodidad de una butaca de cine.