Amor de medianoche – Crítica | Control Total

Esta cinta representa el primer papel protagónico en una cinta para el hijo mayor de Arnold Schwarzenegger: Patrick

Estamos de acuerdo en una cosa: el amor es universal y puede llegar a la vida de cualquier persona en el momento menos apropiado. No importa si es alguien pesimista, muy alegre, soñador, solitario, en algún instante el corazón late con más fuerza de lo normal y no hay poder que le impida hacerlo, o ¿acaso ustedes conocen a alguien incapaz de amar? Sería un caso entre un millón.



Este sentimiento romántico es el que invade a Katie (Bella Thorne) una joven de 17 años enferma de Xenodermia Pigmentosa, un padecimiento sin cura caracterizado por la sensibilidad a los rayos del sol, cualquier contacto con estas emisiones puede resultar mortal. Por ello Katie se resguarda en su casa desde pequeña, más a fuerza que por ganas y gracias a los cuidados de su padre.

Por las noches tiene la posibilidad de salir y una de sus actividades preferidas es tocar guitarra y cantar en la estación de tren más cercana a su hogar. Es en una noche estrellada cuando conoce a Charlie (Patrick Schwarzenegger) el chavo que ha estado mirando desde hace tiempo. Tras un periodo de nerviosismo, ambos comienzan a conocerse mejor hasta llegar a una relación romántica.



Sabemos desde el comienzo por dónde caminará la trama con todos los elementos presentados. Una historia poco original que me recuerda a cintas como Yo antes de ti, pero con los papeles a la inversa. El problema no es la idea central de lo contado, sino la forma de hacerlo. No es suficiente con tener un personaje moribundo y su amor inesperado para llenar la hora y media de duración, se necesitan más cosas para mantener el entretenimiento.

No se siente el propósito para contar los sucesos, todo se desenvuelve en un ambiente cotidiano y adolescente ordinario como cualquiera otro. Esta es la falla más grande, no tener un motivo trascendental y solamente buscar conmover a la audiencia para obtener su aprobación. Para sacarle una lágrima al público es necesario darle más cosas para engancharlo y empatice con los protagonistas.



Hablando de los intérpretes estelares, Patrick se queda muy corto para convencer de su trabajo. Su labor es plana y hasta poco sincera, cuando tuvo que haber sido lo contrario por las circunstancias de su alrededor. Por otro lado Bella Thorne es más simpática, y aunque no hace una actuación destacada, al menos termina por caer bien.

Amor de medianoche sabía lo que quería hacer: que el llanto apareciera, pero no tuvo los suficientes elementos para hacerlo y contar una historia reflexiva o con un mensaje de trasfondo. Pareciera fácil conmover al público, pero no siempre lo es.

Octavio Alfaro C.

Periodista Digital con gusto por el cine y las buenas historias que generen alguna emoción o reacción en la audiencia. Fanático del Universo Cinematográfico de Marvel.