‘Somos campeones’: la cinta española más exitosa del año llega a México | CONTROL TOTAL

La película ha recibido 11 nominaciones al premio Goya

Una vez que se decide formar parte de un equipo -sin importar la disciplina- el compromiso lo es todo, ahora formas parte de una familia, lucharás codo a codo con tus hermanos con tal de conseguir la meta en común: el campeonato, pero para llegar a ello se debe pasar por duros entrenamientos, algunos dolorosos y desesperanzadores; sí, el deporte también es sufrimiento, pero al final del camino llega la felicidad y tu corazón se vuelve cálido. Recuerdos para toda la vida.

Siempre he considerado al deporte como una parte fundamental en mi vida, sumado a mi enorme gusto cinematográfico he encontrado en cintas como Carros de fuego (1981), Un domingo cualquiera (1999), Juego de viernes por la noche (2004) o la propia ¡Gol! (2005) un motivo más para sacar mis sentimientos a flor de piel por las historias de superación y coraje competitivo que en ellas se muestra. Estoy seguro que todo apasionado al deporte puede entender estas palabras.



Y qué mejor forma de iniciar el 2019 que viendo una cinta de este género, sin embargo se trata de una propuesta distinta, en cierto modo tiene la ya conocida esencia de vidas llenas de fracasos o segregación y que al final, gracias al deporte, logran recomponer sus vidas mientras dan una lección de vida al espectador. Sin embargo, Somos campeones plantea un camino humano y reflexivo muy particular, esto en principio por sus personajes, todos de peso y cálida profundidad.



Ya que seguimos la vida de Marco (Javier Gutiérrez), un entrenador de primer equipo en la liga profesional de básquetbol en España, sin embargo su terrible personalidad le llevan a ser despedido y a brincarse descaradamente algunas leyes, por tal motivo es sentenciado a brindar servicio comunitario a un equipo de baloncesto conformado por distintas personas con discapacidades intelectuales. Esto le pondrá al límite en muchos aspectos personajes, pero que podrá comenzar a darse cuenta del verdadero significado de cada competencia: la hermandad y el amor por el deporte.

Esto me hace recordar una frase del legendario Vince Lombardi: El marcador es para los aficionados, lo primero que debemos ganar son nuestras propias batallas. Al final, ya sea que se gane o se pierda, habremos cumplido y debemos sentirnos satisfechos si hemos dado nuestro mejor esfuerzo. Este es el hilo conductor de la cinta dirigida por el español nominado al Oscar, Javier Fesser, quien además escribió la historia principal; él dota a sus personajes de una enternecedora y real personalidad, además les vuelve carismáticos utilizando sus distintos padecimientos, ya que nadie, nadie, es diferente, todo somos exactamente igual, sólo cambian nuestras habilidades.



Además la cinta probablemente no tendría este mezcla de humor y drama sin su protagonista, Javier Gutiérrez, quien da muestra de calidad actoral con una naturalidad que acompaña cada diálogo, reacción y expresión de sus divertidos coprotagonistas. También funge como el necesario balance, ya que su personaje es ajeno al extenso tema de padecimientos intelectuales, por ello le veremos ir reflexionando y cambiando su perspectiva impuesta, cuadrada hacia una abierta y amorosa.



Sin embargo no todo recae en personajes divertidos y que al mismo tiempo te hacen cuestionar tus propios estereotipos que han sido impuestos por las complejas sociedades modernas. Cuando es necesario hablar de básquetbol y de la esencia del deporte, Fesser lo hace sensacional; todos aquellos que hemos vivido la dureza de una competencia, con público viendo cada movimientos que haces desde las gradas, jugando por un lugar hacia el campeonato, podremos reconocernos en la pantalla grande.

Formaciones, uniformes sudados, un balón moviéndose de un lado a otro como una liebre que busca alejarse de su cazador, inquieto y feroz; es de este modo como la emoción deportiva comenzó a adueñarse de mí en el clímax de la película. Siendo un claro ejemplo que se pueden mezclar géneros como la comedia, drama y deporte de una manera fluída y sin momentos forzados.

Somos campeones es una película que hará reflexionar a su espectador, como es debido y necesario, trata temas de inclusión, trato justo y el combate a la discriminación hacia personas con cualquier tipo de discapacidad, pero al mismo tiempo cuenta una bella historia de superación y hermandad unida por el baloncestos, todo ello unido por humor blanco y amor al prójimo. Una cinta que sin duda se quedará en la mente de las personas por sus valores y representaciones deportivas.

Uriel Linares García

Periodista y fotógrafo en la fuente de cine con experiencia de más de siete años publicando críticas cinematográficas, coberturas de festivales de cine y foto reportajes en medios especializados en el séptimo arte y televisión.