Roman J. Israel, Esq.: Un hombre con principios – Crítica

La cinta le dio su octava nominación al Oscar a Denzel Washington

Roman J. Israel (Denzel Washington) es un abogado anticuado, trabajador e introvertido, sin temor a decir lo que piensa ni con la esperanza de encajar en una sociedad cambiante. Se ve desamparado tras los problemas de salud que sufre su amigo y dueño del bufete donde trabaja desde hace muchos años, orillándolo a buscar un nuevo empleo en una firma de mucho prestigio pero, a su consideración, pobre de espíritu.

El protagonista tiene una personalidad particular y característica de las personas consideradas genios: dedicado y perfeccionista con su trabajo pero con pocas habilidades de interacción social, lo que lo lleva a una serie de desatinos profesionales al no expresarse asertivamente con los demás. Se enreda en un debate ético-moral que lo afecta profesional y personalmente.



Denzel hace una digna interpretación, desde su forma de caminar y comportarse en un inicio hasta  el cambio radical que sufre tiempo después, con porte, seguridad y hasta encajando en un estereotipo de abogado bien vestido y altanero, con autoestima fuerte a su espalda. Nos tiene acostumbrados a involucrarse en sus papales a tal grado de creerle sin mayores explicaciones o demostraciones.

El problema recae en la historia, confusa en un inicio, truculenta tiempo después y blanda en muchas partes. No se define como una trama filosófica, de superación o simple jerga jurídica, es una mezcla de todo que deja sin identidad a lo retratado y lleva al espectador hacia un camino de poca incertidumbre y complaciente en su desarrollo.



Algo que crea confusión es la época de ambientación de la película. Por un lado, Roman J. Israel tiene un gusto anticuado, esto lo reafirma su ropa, su reproductor de música, su teléfono celular así como la decoración de su casa lo que nos hace pensar que estamos en la década de los 80. Pero al tener en contraste a George Pierce (Colin Farrell) dueño de una firma de abogados, se ven los costosos trajes, el auto que maneja o el diseño de su oficina, caemos en cuenta que está situada en la actualidad, hubiera sido mejor aclarar la situación desde el comienzo.

Roman J. Israel, Esq.: Un hombre con principios es una película que habla sobre la justicia (divina o terrenal) e ideales; la toma de decisiones y las consecuencias que se deben asumir por cada una de ellas. Pero su falta de identidad no le permite ir más allá del retrato de alguien anticuado en medio de una sociedad despreocupada y cuya duración llega a pesar en ciertos instantes.

Krystel Campos

Psicóloga con pasión por el cine y la literatura, experta en entender la perspectiva y mentalidad de los personajes. Amante del universo de Harry Potter y la cultura Disney, con gusto por los musicales y la Ciencia Ficción.