¿Qué tan buena o mala es ‘Van Gogh en la puerta de la eternidad’? | CONTROL TOTAL

«Sueño con pintar y luego pinto mis sueños», Van Gogh

A través de la historia del arte hemos conocido las vidas de miles de talentosas mentes que han marcado y contribuído con estilo único y pensamientos revolucionarios el paso de la raza humana en la existencia misma, sí, un pensamiento subjetivo que podría simplemente divagar en su entender; sin embargo este podría ser el camino a la comprensión de virtuosos talentos como el de Vincent van Gogh, afamado pintor neerlandés que simplemente llegó a romper paradigmas establecidos en la pintura, sin embargo su vida no estuvo ni cerca del enorme personaje que es hoy día.

Una montaña rusa de emociones, esto puede reflejarse en la obra de Van Gogh, ¿pero en verdad qué fue lo que sucedió mientras iba y venía por toda Francia a finales del siglo 19? Estas respuestas pueden encontrarse dentro de la cinta de Julian Schnabel, director conocido principalmente por El llanto de la mariposa (2007), trabajo que le valió un sinfín de nominaciones y un prestigioso premio en Cannes.



En esta cinta de época se presenta una mira humana y conflictiva de Van Gogh, esto mientras la calidez cinematográfica de Schnabel se encarga de sacudir los sentidos del espectador con una marcada propuesta visual trabajada a la par con Benoît Delhomme (director de fotografía), este par de realizadores se dieron a la tarea de empapar a la película de íntimos movimientos de cámara, gama de colores tan saturados como la vida misma, incluso la historia iba a los sitios, nunca al revés.



Esto me hace recordar parte de la esencia del Dogma 95 creado por los daneses Lars von Trier y Thomas Vinterberg, donde la importancia de contar historias propositivas con naturales actuaciones y sin recursos técnicos como máquinas para transportar las cámaras, son en sí, parte de la verdadera esencia cinematográfica.

Esto me generó una auténtica sensación de pertenencia con la película, en distintas escenas pude traspasar la barrera de la pantalla grande para hacer compañía al solitario Vincent cada que decidiá quedarse inmóvil y presenciar el paso de la vida a través de una refrescante brisa moviendo todo un plantío en pleno atardecer; la vida misma. Este resultado me pareció semejante a lo logrado en repetidas ocasiones por parte del mexicano Emmanuel Lubezki, quien atrapa tus sentidos para transportarte dentro de la acción contada en aquel momento. Una experiencia por sí sola.



Y claramente la cinta entera recae en su protagonista: Willem Dafoe; esto inclusive crea una cálida esperanza aún momentos antes de arrancar la película; siempre he considerado al intérprete nacido en Wisconsin como alguien capaz de arrojar intensos sentimientos a través de la pantalla y crear una conexión especial con el espectador, y en esta ocasión vuelve a dar muestra de su talento actoral al utilizar todo su cuerpo como la herramienta principal para la encarnación del mismísimo Van Gogh; su rostro es en gran parte el protagonista del metraje, hecho que por sí solo es atrayente ya que hoy mismo son realmente pocos los actores que pueden tomar una gama de emociones y transmitirlas únicamente con esta parte del cuerpo.



Lo anterior toma fuerza al existir un gran porcentaje sin largos diálogos o la participación de muchos personajes, esto hace que Dafoe logra un pulido y conmovedor monólogo a través de su cuerpo, gestos, pinceles y profundos pensamientos de su existir y su feroz deseo por la puntura. Esto no significa que sea una producción al estilo A quiet place en donde realmente eran contadas las palabras que decían sus protagonistas, no es así, sin embargo se le da prioridad a la calidez actoral de Dafoe que a ostentosas conversaciones de época.

Es importante tener bien claro que esta cinta no busca tener lineamientos técnicos como los de un blockbuster, su narrativa, la elección de colores, sonido ambiente y cámara sostenida a mano hacen que surja una atmósfera de autor, alejado de cualquier requerimiento económico para su buen recibimiento en taquilla mundial; es por ello que debes tener en mente que se trata de propuesta que no lleva prisa para contar la vida de Van Gogh, no hay situaciones forzadas y que obliguen a un momento atroz sin una reflexión humana o artística, por ello podría percibirse un tanto lenta para ciertos gustos contemporáneos, sin embargo esto no quita en ningún momento el talento inmerso ni el objetivo principal: honrar a uno de los artistas más importantes en la historia de la humanidad, alguien que vivió y pintó para personas que aún no nacían. No olvides checa si la cinta tiene o no escena post-créditos en el siguiente link.