¿Qué tan buena es ‘Luchando con mi familia’?

Uno de los recuerdos que más atesoro de mi infancia son los momentos que pasaba frente al televisor viendo las luchas de la WWE – en aquel entonces WWF y que siempre despertaba la pasión por este deporte en mi hermano y en mí para practicarlas a nuestra forma en casa, peleando en el sillón e intentando aplicar llaves que incluían el dolor y la rendición. Incluso llegué a hacer con mis propias manos un par de títulos de papel que poníamos en juego en cada uno de nuestros encuentros, a pesar de la advertencia de “no hacer esto en casa”.



Puede ser que esto me haya llevado a disfrutar tanto de Luchando con mi familia, un coming-of-age basado en la vida de Paige, una luchadora profesional que desde pequeña se formó con el espíritu combativo, ya que sus padres y hermanos siempre practicaron este deporte como forma de ganarse la vida y obviamente también por gusto. Si te gustan las luchas tienes un motivo extra para disfrutar la película, pero si no créeme cuando te digo que te la pasarás bien por varias razones.

La cinta es un drama bien contado y dirigido que relata la evolución y surgimiento de Saraya Knight (Florence Pugh), quien tuvo que superar varios obstáculos para alcanzar su sueño, ya que cuando surgió la oportunidad de hacer pruebas en su natal Inglaterra para ser contratado en la WWE, sólo ella logró el cometido, rompiéndole la ilusión a su hermano quien se esforzó mucho por lograrlo, así que en cierta medida los celos de su pariente también fueron un factor que tuvo en su contra. Una película que logra inspirar al espectador a superarse a sí mismo por más cliché que parezca.



Si no te gustan las luchas, entonces lo que te mantendrá atento es el drama, ya que pesa más esto último que la propia lucha, una decisión acertada para atraer a más público, porque viajamos en una montaña rusa de emociones, pasando por la inocencia infantil, la alegría del éxito, la infelicidad de la soledad y hasta cierta emotividad que al menos te hará reacomodarte en el asiento.

Tal vez un poco más de elementos luchísticos como prácticas o peleas en sí mismas me hubiera gustado, pero de todos modos esto no tropieza a lo contado y es compensado con momentos de humor adecuados, como en el que aparece Dwayne “La Roca” Johnson para dar uno de sus consejos. Y es que el famoso actor primero fue luchador de la WWE y luego dio el salto al séptimo arte para convertirse en el hombre que todos conocemos en la actualidad.



Sumado a esto, el trabajo de Florence Pugh es más que brillante, ya que tiene el carisma ideal para que te caiga bien, cierta belleza natural que hace que no la puedas dejar de ver, una actitud de chica ruda y el talento suficiente para transmitir cada emoción por la que está pasando su personaje. Así que por donde veas ‘Luchando con mi familia’ encontrarás que tiene elementos para que todos la disfruten y salgan contentos de la sala de cine, y no olvides mirar en el siguiente enlace si tiene o no escena post-créditos, ¿te animas a verla?