Promesa al amanecer – Crítica | Control Total

Hay un pequeño guiño hacia la cultura mexicana dentro de la trama de esta película

Roman Kacew (Pierre Niney) es alguien que posee un tesoro invaluable para toda su vida: el amor de su madre. Desde muy pequeño sólo la tuvo viéndolo y ayudándolo a crecer, por lo que su relación comenzó a ser estrecha. Él se avergonzaba de varias acciones de su mamá, pero conforme fue creciendo se dio cuenta de la importancia de ella en su vida, dándole un lugar especial en sus quehaceres diarios.



Nina (Charlotte Gainsbourg) sólo quiere mejor para su hijo, desde una buena educación, un futuro prometedor que debe alcanzar, talentos ocultos por desarrollar; para resumirlo en pocas palabras quiere la perfección de su pequeño en todo lo que hace. Obviamente esta alta expectativa era soportada por Roman, quien poco a poco comprendió el anhelo de su mamá y se puso a trabajar para darle gusto. Así se fue dando una relación madre-hijo que duró para toda la vida.

Promesa al amanecer es una película que nos pone a reflexionar sobre este tipo de amor familiar. Las cosas que puede hacer una madre por su hijo, los sacrificios a los que se somete, las desveladas, incontables apapachos y la seguridad de tener a alguien como nuestro respaldo. Parece infinito este sentimiento desprendido desde sus entrañas que nos hacen sentir sin importar nuestras edades, a los ojos de ellas siempre seremos los pequeños frutos de su vientre que forjan su camino.



La trama puede sentirse larga en ciertos momentos, pareciera que ya no hay cosas por contar, sobre todo cuando Nina deja de aparecer constantemente. Se puede percibir que sobre ella recae toda la historia pese a que seguimos todo el tiempo a Roman. No es fácil meterse al resto del desarrollo una vez que disminuyen sus participaciones y es que a final de cuentas en gran parte de la cinta se habla de ella.

La actuación de Charlotte Gainsbourg es magnífica, supo a la perfección cómo interpretar a su personaje en diferentes etapas y hacerla madurar conforme avanzaba la historia. Simplemente terminas por simpatizar con ella pese a tener un carácter duro por fuera pero suave en su interior. No por nada estuvo nominada en los Premios César (los más importantes en la industria del cine francés) y a los Lumiere (entregados por la crítica gala).



No puedo dejar de mencionar el trabajo de ambientación. Desde el vestuario que portan los personajes hasta los vehículos utilizados (incluido un avión), te sumergen en distintas décadas, logrando generar una experiencia visual convincente y sobre todo en una escena en específico en la que verdaderamente crees que una situación adversa en tiempos de guerra ocurrió.

Sin duda recomendable para aquellos que disfrutan de historias bien contadas, que logran generar algún tipo de sensación independientemente de cuál sea. Promesa al amanecer no peca de ser pretenciosa, sino que brilla por establecer un objetivo desde el comienzo y alcanzarlo sin apuros en su desenlace.

Octavio Alfaro C.

Periodista Digital con gusto por el cine y las buenas historias que generen alguna emoción o reacción en la audiencia. Fanático del Universo Cinematográfico de Marvel y de Steven Spielberg.