Nación asesina – Crítica | CONTROL TOTAL

Una película para adolescentes que tiene sus momentos valiosos, aunque no tantos

Algunos siglos atrás las cacerías de brujas eran una práctica común entre los pobladores de Salem. Cualquiera que fuera señalada como practicante de la magia, sin tener prácticamente ninguna prueba, podía ser llevada a juicio y condenada a un trágico final. Esa práctica ha quedado en el pasado, pero solo en cuanto a motivo, ya que en Nación Asesina nos enseñan lo contemporáneo que puede ser con solo cambiar la razón de la incriminación por algo moderno, como lo digital.



En la cinta seguimos a un grupo de adolescentes cuya vida parece normal. Con problemas en la escuela, actitud despreocupada y soberbia, amigos y haters por cualquier lado y por supuesto actividad constante en las redes sociales. Esto cambia cuando un hacker comienza a revelar información de los pobladores de la ciudad de Salem que se encuentra en sus celulares o internet, desatando el caos social y orillando a señalar a una de las chicas como la culpable: Lily (Odessa Young), quien junto a sus amigas tendrá que escapar a la caería o asumir la responsabilidad de los actos.

La idea principal no se siente fuera de lugar, de hecho hasta cierto punto es bastante creíble. Es interesante ver cómo la histeria colectiva se puede desatar con la pura información que almacenamos digitalmente y todos tienen hambre de culpar a alguien para desquitar su enojo. Sin embargo, el problema es el resto, con momentos de fantasía (exagerados) que terminan por no dejar un buen sabor de boca.



De hecho el inicio es lento, tarda en presentar a los involucrados y su ambiente y ya que sus vidas tampoco son la gran cosa, te aburres a partir de este momento. En necesario empezar con el pie derecho para establecer un buen ritmo, pero aquí se les fue de las manos ese aspecto. Aunado a esto, las actrices protagonistas no tienen el carisma suficiente para conectar con el público e incluso no llegas sentir empatía por ellas pese a las dificultades atravesadas.

Nación Asesina es como la mezcla entres 12 horas para sobrevivir y algunos episodios de Black Mirrorsólo que no precisamente tomaron sus mejores momentos de cada una. Incluso sale Bill Skarsgård (y no vestido de Pennywise) para hacer un pequeño papel, pero aun así la película deja un sabor inverosímil. Sí tiene instantes que valen la pena, pero no lo suficiente para mantener la trama por encima de lo esperado.

Octavio Alfaro C.

Periodista Digital con gusto por el cine y las buenas historias que generen alguna emoción o reacción en la audiencia. Fanático del Universo Cinematográfico de Marvel y de Steven Spielberg.

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