Gringo: Se busca vivo o muerto – Crítica | Control Total

La producción rodó sus escenas entre Estados Unidos y México, desde Illinois y California hasta Veracruz y la propia Ciudad de México

El centro de la producción mundial del séptimo arte se ha encontrado en Hollywood durante varias décadas, es por ello que el consumo habitual de series y películas proviene de Estados Unidos, su comedia también alcanzó niveles internacionales de popularidad, millones de personas han reído sin control o han terminado defraudados por los niveles exagerados de sus narrativas y Gringo: Se busca vivo o muerto pertenece a este último grupo, por donde mires hay algo haciéndose mal y pareciera ser que a nadie le importa o peor aún: nadie se da cuenta.

El apacible hombre de negocios, Harold Soyinka (David Oyelowo) se encuentra incómodo con su empleo en la elegante empresa creadora de medicamentos con base en la marihuana de su mejor amigo, Richard Rusk (Joel Edgerton) y su colega Elaine Markinson (Charlize Theron) debido al rumor que circula dentro de la compañía sobre una extraña fusión. Durante un viaje de rutina a México para reunirse con el departamento encargado de la elaboración química de sus productos, Harold se da cuenta de algo, existe un oscuro secreto, sus jefes se comportan de manera extraña y un grupo de narcotraficantes comienza a hacerse notar hasta que las cosas pierden el control y el afable Soyinka buscará la manera de no perder la vida por los sucios tratos de, su exmejor amigo.



Poco antes de iniciar la película llevaba en mis expectativas que esta sería una historia semejante a Savages (2012) del reconocido cineasta Oliver Stone, un acercamiento a través del lado obscuro de México empleando drogas, armas, cárteles y trajes finos. Sin embargo esta comedia mal orquestada por parte de Nash Edgerton, me hizo reconsiderar mis ideas. 

La historia se regodea entre chistes de mal gusto al ser grotescamente raciales, mientras el estereotipo mexicano permanece intacto (bigote, piel sudorosa, casas viejas y todo el tiempo es día de los muertos). Durante la cinta podremos ver algunas escenas rodadas en plena avenida Paseo de la Reforma de la Ciudad de México, sin embargo no fue aprovechado el distinguido paisaje de aquel sitio para darle preferencia a sus vehículos y protagonistas, empleando un contraluz que apenas deja ver algunos arbustos, ¿de verdad era tan necesario grabar estas escenas en México sin que se vieras las verdaderas calles del país? No lo creo.



Esto se traduce en inexperiencia cinematográfica para su director, Nash Edgerton, quien tuvo serios problemas en su narrativa; por un momento nos presenta a sus refinados personajes en oficinas de Chicago, poco después viajan para hospedarse en la Ciudad de México y de un segundo a otro (abordando un taxi) transporta al espectador a Veracruz, y como espectador mexicano esto me pareció de mal gusto al no darse el tiempo necesario de conocer las distancias obvias en la geografía del país. Pero esto lo vuelve a repetir, algunos personajes que se encuentran en este mismo lugar abordan su automóvil y hacen un corto viaje en carretera a Michoacán para ver a las bellas mariposas Monarca, claro, un viaje de 12 horas lo convierte en uno de dos.

Estas incoherencias provienen del libreto de Anthony Tambakis y Matthew Stone, quienes se tomaron el permiso de intentar crear una trama con suspenso al presentar dos historias distintas que terminarían uniendo sus caminos en el punto más álgido de la película. Pero esto no sucedió, la historia paralela se pierde por completo, sus personajes son muy simples y esto logra que se perciban pensantes y auténticos. Si pudiera otorgar un porcentaje de aparición, esta aventura paralela sólo tendría un 10% del metraje entero, ¿pero no viviría a la par? Al final como espectador terminar por perder el interés de una manera veloz.



Finalmente el reparto conformado por varios nombres famosos: Joel Edgerton, Charlize Theron, Amanda Seyfried y David Oyelowo, los roles en esta cinta no beneficiaron a sus intérpretes, por lo que tendrán que reflexionar al respecto y buscar alejarse de ellos por el resto de sus carreras; Joel y Charlize intentaron verse adinerados, egocéntricos y tambaleantes cuando la situación de la empresa estalla, pero eso jamás pudo verse natural por el ritmo tan forzado de una mala comedia por parte de Nash Edgerton.

Gringo: Se busca vivo o muerto es una cinta que sólo intentó mezclar la descontrolada acción entre narcotraficantes y empresarios y una comedia de mal gusto. Su protagonista, David Oyelowo, forzaba cada línea y buscaba en exceso ser gracioso, cuando no lo es. Esta película es atractiva por el reparto que la llevó en sus hombros, sin embargo el mal desarrollo de su director y guionistas terminaron por estropear una historia que, de lejos, parecía atractiva.

Uriel Linares García

Periodista y fotógrafo en la fuente de cine con experiencia de más de siete años publicando críticas cinematográficas, coberturas de festivales de cine y foto reportajes en medios especializados en el séptimo arte y televisión.

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