Familia al instante – Crítica | CONTROL TOTAL

Sean Anders y Mark Wahlberg regresan con su tercera comedia en apenas cuatro años

Estamos literalmente en los últimos días del año, motivo suficiente para comenzar a reflexionar sobre nosotros mismos, revalorar nuestras relaciones de amistad y por supuesto de nuestra familia, ya que el ajetreado ritmo citadino se encarga de alejarnos de cierto modo, por esta razón el séptimo arte se encarga -más de lo necesario- de recordarnos la importancia de estar realmente cerca de nuestras personas más queridas, idea que comparte Familia al instante, la nueva comedia protagonizada por Mark Wahlberg y Rose Byrne.

El amor que te da una familia es único e irrepetible, por ello la joven pareja conformada por Pete (Wahlberg) y Ellie (Byrne) ha llegado al momento idóneo para crear una con sus propias manos y la adopción es la manera en la que deciden hacerlo, por ello se dan el tiempo de cumplir cada requisito solicitado por el gobierno. Y al llegar el momento de elegir, conocen a Juan (Gustavo Quiroz), Lita (Julianna Gamiz) y Lizzy (Isabela Moner), tres hermanos de ascendencia latina, quienes por separado significan una divertida aventura.



Es necesario mencionar que la película está basada en hechos reales de su mismo director, Sean Anders, detalle que pocas veces sucede. Esta curiosa característica da un elemento diferenciador al resto de cintas que mezclan el drama con la comedia; sumado a ello el constante trabajo entre Anders y Wahlberg en la pantalla grande nos han hecho conocer perfectamente su estilo: historias amorosas y familiares con un toque de irreverencia.

Y esta no fue la excepción, ya que a lo largo de la película podremos conectar con el sentido humano y empático, adjetivos que se han perdida a través de los años. Decidirse por la adopción en pro de ayudar a algunos de los miles de niños huérfanos que hay por todo el mundo, es un tema que por sí solo es capaz de ponernos los sentimientos a flor de piel, detalle que sin exageración ni de modo forzoso fue implementado en la trama.

Para conseguir resultados era necesario hacerse de un reparto capaz, por ello Mark Wahlberg y Rose Byrne se convirtieron en el par de protagonistas, actores a los que ya hemos visto tomar papeles no idénticos, pero sí con cierta familiaridad en temas parentales, amorosos y divertidos. La química vista entre este par es suficiente para conectar con la historia de Pete y Ellie, quienes tuvieron que hacer frente a las duras percepciones sociales que se tienen hoy día sobre las adopciones.

Junto a ellos se encuentran Gustavo Quiroz, Julianna Gamiz e Isabela Moner, los responsables de tomar los infantiles papeles de los pequeños hermanos, quienes pusieron todo de su parte para volver locos a los inexperimentados padres. Esta tercia tiene divertidos momentos sin la necesidad de notarse falsos, ya que siempre se muestran como los niños que son, sin estereotipos del género de comedia que domina hoy día en Estados Unidos como el clásico llorón, la pequeña intelectual o desastroso inalcanzable.



Sin embargo el libreto co-escrito por el mismo Anders es -en general- el único verdadero inconveniente dentro de esta producción, ya que plantea una serie de rebuscados chistes, los cuales si hubieran sido dosificados de mejor manera, hubieran podido haber generado un mejor impacto. Un marcado caso es la creación de personajes, sí, a pesar de tratarse de hechos reales es necesario reescribir estos momentos para una mejor versión en la pantalla grande, hecho que no resultó del todo bien, ya que algunos momentos chuscos logran romper la atmósfera amorosa y reflexiva que bien se había conseguido entre los padres y sus nuevos hijos, Anders es el mismo que logran arruinar estas escenas.

Esto no convierte a la película entera en un desastre irremediable, ya que dentro del reparto se encuentran tres conocidos standuperos estadounidenses: Tom Segura, Iliza Shlesinge y Tig Notaro, quienes a pesar de no tener demasiada participación logran acertar en sus escenas con pocos, pero pensados chistes, no de manera tradicional, sino vivenciales; es decir, dicen o actúan de alguna manera que van de acuerdo al momento que se vive en la cinta, de tal modo que contribuyen al armado cómico.

Familia al instante tiene una marcada atmósfera dramática, la cual presenta el sentido humano entre el amor de los padres y los hijos, quienes a pesar de ser adoptados, logran creer nuevamente en un adulto; tema que por sí solo es interesante y automáticamente nos hace sentir emocionales. Sumado a ello el reparto principal consigue crear una conexión particular, haciéndonos reír en repetidas ocasiones y inclusive crearnos un nudo en la garganta por sus reacciones y modos de tomar a sus personajes.

Uriel Linares García

Periodista y fotógrafo en la fuente de cine con experiencia de más de siete años publicando críticas cinematográficas, coberturas de festivales de cine y foto reportajes en medios especializados en el séptimo arte y televisión.