¿En verdad es tan mala ‘Hellboy’?

Es verdad que cuando Guillermo del Toro adaptó a la pantalla grande a Hellboy el resultado fue visualmente impecable, y aunque los ingresos en taquilla no estuvieron a la altura para darle pie a concluir su trilogía, al personaje creado por Mike Mignola le vieron el potencial adecuado para darle una segunda oportunidad, esta vez de la mano de Neil Marshal (director de un par de episodios de Game of Thrones).



Tengo que aceptar que antes de ver la película no esperaba demasiado, ya que no me considero fan del personaje y además las cintas anteriores en cuanto a historia se trata, no son las más entretenidas. Sin embargo, cuando salí de la función me sorprendí de lo satisfecho que quedé, incluso con ánimo de conocer más sobre el personaje en las historietas, y no es sólo por la violencia que reside en buena parte de la trama, ingrediente que bien utilizado le inyecta realismo, sino porque la trama tiene sus toques agradables.

Nuestro país tiene cierta influencia en ello y puedes darte cuenta al comienzo de la cinta, incluso con un homenaje a modo de póster hacia el Santo, pero no sólo se limita a esto en cuanto a referencias, ya que el concepto de Hellboy desde origen, utiliza varias a diversos hechos o personajes históricos como el Rey Arturo o la Segunda Guerra Mundial.



Pero lo realmente impactante de la película son los efectos visuales, enalteciendo la clasificación para adultos que goza. Y es que podemos ver desde batallas individuales, hasta el emerger de varias criaturas monstruosas, estas últimas con un toque aberrante especialmente a una bruja que sale en cierto punto. Lo único en este departamento que no me agradó del todo, es que por momentos el rostro de Hellboy se ve plastificado, pero de ahí en fuera es lo que el tráiler nos prometió.

Es verdad que la historia tiene algunos problemas, como pecar de condescendiente por momentos o incluso de ser pretenciosa en otros tantos, pero me atrevo a decir que si buscas entretenimiento esta es una buena opción; de aquellos largometrajes palomeros que la pasas bien. Eso sí, tengo que expresar mi insatisfacción con la villana Nimue, ya que me esperaba más de ella, pero terminó por ser un personaje algo vacío desde mi perspectiva.



Esta película es un ejemplo de que cuando retomas una idea que ya fue previamente adaptada al séptimo arte tienen que plasmar algo distinto a lo que ya estaba hecho, y Hellboy le da ese plus con la forma de visualizar al demonio, porque no es un ente que esté vigilado en todo momento, sino que aquí le dan mayor libertad y obviamente permiso para matar sanguinariamente. En conclusión, la cinta no es mala y yo sí quedé con un buen sabor de boca después de verla, y más aún con las escenas post-créditos ya que abren el panorama hacia una secuela.