¿En serio es tan mala ‘Máquinas mortales’? | CONTROL TOTAL

La historia original viene de la tetralogía de Philip Reeve

Peter Jackson está de vuelta. En principio esta idea me parecía sumamente interesante conociendo su pasado fílmico y su estrecha relación con las historias de fantasía, los mega éxitos taquilleros como fueron las trilogías de El señor de los anillos o El Hobbit -todas dirigidas por Jackson- despertaron en mí cierta esperanza de encontrarme con algo del mismo nivel de entretenimiento, porque sí, me considero un seguidor de estas historias de la Edad media; sin embargo un engrane no funcionó adecuadamente y poco a poco el resto de las Máquinas mortales comenzó a fallar sin freno alguno.

La historia con marcadas características del género steampunk nos centra en una era post-apocalíptica en donde el único medio de transporte es dentro de ciudades andantes, su propulsión la obtienen del vapor y gigantescas ruedas, además pareciera ser que todo recurso natural ahora es inexistente. Es aquí cuando conocemos a Hester Shaw (Hera Hilmar), una enigmática joven quien vive con odio y remordimiento dentro de su corazón, estos recuerdos impulsados por el último aliento de vida de su madre, por ello Hester une fuerzas con Tom Natsworthy (Robert Sheehan), un marginado londinense y Anna Fang, una peligrosa combatiente, todos ellos buscarán frenar a toda costa los oscuros planes de Thaddeus Valentine (Hugo Weaving).



Es importante mencionar que la cinta fue dirigida por Christian Rivers, quien hace su debut como cineasta con esta megaproducción, además es un viejo conocido de Jackson ya que se ha encargado del departamento de arte y efectos visuales de sus éxitos provenientes de la mismísima Comarca. Y justamente esta inexperiencia llevó a Rivers a tener una inexistente muestra de estilo personal, trabajar con una adaptación tan ambiciosa y contar con un ganador de tres premios Oscar detrás de si no es cosa sencilla, por ello perdió su visión propia para dar paso a cientos de referencias cinematográficas como un intento de propuesta fílmica mal conseguida.



Me es imposible negar que algún homenaje de otra cinta, realizador o época histórica es reconfortante como espectador, inmediatamente una parte de mí crea una conexión con mis recuerdos y eso termina sacándome una sincera sonrisa, un claro ejemplo de ello es lo vista en Ready Player One, una de las mejores películas del elogiado Steven Spielberg. Sin embargo todo en exceso es malo, sí, también dentro del cine.

Desde el segundo uno es ineludible recordar texturas en la imagen, movimientos físicos y digitales de cámara e incluso el tratamiento de color ya visto en las seis películas adaptadas de los libros de J. R. R. Tolkien; pero está bien, un marcado estilo que hoy día caracteriza a Jackson, productor y co-guionista en esta cinta. Pasan los minutos y gran parte de estas ciudades andantes son una clara referencia a Gondor, la impresionante ciudad blanca de El señor de los anillos; seguimos con el apego excesivo.

Una vez que pasamos este enorme bloque la historia nos presenta a sus personajes, quienes más allá de tener un duro pasado y deseo de una vida en paz, los estereotipos de venganza y amorío repentino entre dos piezas del rompecabezas que parecieran totalmente incompatibles llegan a nuestra cinta. Y de un momento a otro, surgen naves aéreas, las vestimentas y actitudes de personajes secundarios nos refieren de un instante a otro a cualquier entrega de Star Wars, ¿pero qué pasó con la identidad propia de esta nueva propuesta?



Me di cuenta que Máquinas mortales se dividió en dos: todas las escenas en tierra eran pedazos de El señor de los anillos y todo en el aire de la creación de George Lucas; entiendo que la inspiración viene de muchas partes, aun más en el arte, pero crear todo un metraje utilizando escenas de otras entregas, esto vuelve inmediatamente aburrido y poco creíble el argumento de la película. Tal vez los fanáticos de corazón de las producciones antes mencionadas levanten la mano en apoyo a Jackson, pero ver un concepto idéntico de la Estrella de la muerte en una película steampunk que prometía ser algo diferente es decepcionante.



Sin embargo debo reconocer el espectáculo visual, porque en ello Peter Jackson tiene bien claro qué funciona hoy día, la atmósfera creada para las ciudades movibles sin duda es algo poco visto en megaproducciones de Hollywood, además ver la Tierra tan desolada, da escalofríos, esto despierta el interés por querer saber aún más del pasado turbio y sus motivos que llevaron a tal terrible final. Aunque esto como es de esperarse, no es suficiente ni es lo único para tratar de rescatar un débil tratamiento de guión.

Y si eres una personas que disfruta de actuaciones capaces de echarse cualquier historia al hombro y sacar su papel con carisma y talento interpretativo, debo decir que esta producción no cuenta con ellas. Sin duda Hera Hilmar, Robert Sheehan y Hugo Weaving no hacen un trabajo sobresaliente, pero tampoco uno que desagrade en su totalidad, sin embargo el problema -ya mencionado- de guión hace que sus personajes sean inverosímiles llegando a tal grado de sacar risas en momentos tensos porque no puedes siquiera tomarlos en serio.

Máquinas mortales es otra megaproducción que puede hundirse y jamás salir a flote. Los planes de Peter Jackson por convertirla en una exitosa saga se están derrumbando, si por alguna razón tuviera el switch para producir la segunda parte, ni lo dudaría y jamás lo encendería, pero al final la necedad de algunas productoras es tan grande que tampoco es imposible pensar que aún ven luz al final del túnel. La imparables referencias a Star Wars y El señor de los anillos terminó por quitarle cualquier intento de innovación, sumado a ello el trabajo invisible de Christian Rivers y el hostigante sello de Jackson no dejó nada bueno para la historia, pero si eres fan de los efectos visuales probablemente encuentres algo en esta película, sin embargo te advierto que no habrá nada más de fondo.