El hilo fantasma – Crítica

La cinta está nominada a seis Oscar

El amor puede ser medido de distintas maneras, algunas más pasionales que otras, y una vez mezclado con una refinada y ostentosa vida, los deseos y lazos podrían transformarse y volverse codependientes hasta tener entre sus dedos la vida misma de su ser amado.

Durante 1950 en plena posguerra londinense, el modisto Reynolds Woodcock (Daniel Day-Lewis) goza de una sofisticada y afamada vida como uno de los artistas dentro de la confección de prendas de vestir más importantes de la época. Entre sus clientes se encuentra la realeza, estrellas del séptimo arte y personas con alto poder adquisitivo. Además del talento que define a Woodcock, el éxito del negocio recae en parte por la rigurosa administración llevada por su hermana Cyril (Lesley Manville), pero la planificada y ordenada vida del diseñador se verá alterada tras conocer a una modesta joven inglesa, Alma (Vicky Krieps), con quien conocerá una nueva faceta del amor.

Escrita y dirigida por el ocho veces nominado al Óscar, Paul Thomas Anderson, muestra un complejo mundo elegante y refinado, mismo que fue creado con hilo y aguja. Mientras en forma es una historia de amor, de fondo se aviva una retorcida relación; el argumento tiene un poder seductor capaz de adentrar al espectador de una manera sutil y de un instante a otro encontrar fascinación por el oficio de la alta confección, la cual se regodea de enormes casas lujosas, mujeres hermosas y fama internacional, esto podría llevar a la princesa de Bélgica hasta ti y pida personalmente tus manos para crear su vestido de boda, y por supuesto, que sea único en el mundo.

Estos aspectos se irradian a través de la pantalla grande por el minucioso y detallado ojo de Paul Thomas Anderson, el ingenio del cineasta californiano no se mantuvo dentro de las páginas del libreto, sino llegó a posicionarse en cada set, durante cada escena y entre cada línea de diálogos. No se trata sólo de buscar elogios para el director, sin embargo sus ideas pueden ser entendidas al ver esta cinta, la dedicación para crear a sus personajes puede percibirse con el trabajo sostenido con sus intérpretes, quienes transmiten un mensaje con gestos a través de miradas, roses y simples posturas corporales, un complejo quehacer cinematográfico.

En completa armonía artística, la labor actoral del conocido Daniel Day-Lewis dota al metraje entero de un elegante misticismo, su personaje no es sólo un afamado modisto, su temperamento le vuelve complicado de tratar y a la vez desborda educación europea con un toque de carisma. Una de las características sobresalientes del tres veces ganador del Óscar, es su trabajo corporal en la cinta, las entonaciones vocales van de cálidas y suaves hasta enérgicas y autoritarias, sin olvidar la gracia con la cual el intérprete londinense da vida y forma a Reynolds Woodcock; es uno de los pocos actores que tienen talento y colmillo para seducir la cámara y llenar en totalidad las sensaciones del espectador.



Junto a él se encuentra la nacida en Luxemburgo, Vicky Krieps, quien mantuvo su inocente y doblegado papel como Alma, pero el arco histórico exigió a la actriz evolucionar con su rol hasta llegar a ser una mujer con acciones empoderadas y giros retorcidos que alejan a la trama de un típico amorío. También a su lado, el labor de Lesley Manville fue crucial para mantener un equilibrio racional dentro del argumento, sus diálogos y comportamientos hacen referencia a una dura mujer, alguien capaz de tener el control de todo lo que le rodea y no ceder ante nada ni nadie.

El trabajo visual y sonoro del metraje funcionó idóneamente con lo planteado, el departamento de diseño de arte encabezado por Chris Peters (Les Misérables, 2012) funge como una de las fortalezas de la película entera, aunado a ello, el vestuario hecho por Mark Bridges (The Artist , 2011) vuelve verosímil el curso por el cual anda el libreto. Y como término de un riguroso y planificado círculo, la composición musical de Jonny Greenwood (There Will Be Blood, 2007) dota de melódicas armonías que dignifican la época y justifican el recatado comportamiento de sus protagonistas.

El hilo fantasma es una cinta con un refinado discurso, rodea al atípico amorío entre un importante modisto internacional y una mujer inglesa, juntos cursan distintos niveles pasionales hasta llegar a una oscura relación que se nutre de su entrega y obsesión hasta tener entre sus manos su vida misma. La dirección y el guión son capaces de atrapar los sentidos del espectador y sumergirlos en drama romántico de época. Finalmente el trabajo actoral desplegado por Daniel Day-Lewis es capaz de inundar la sala de cine en el que sea visto, siendo éste uno de sus trabajos más importantes, el actor londinense será recordado como uno de los intérpretes más capaces y dedicados al momentos de tomar papeles complejos que llevan consigo un oscuro secreto.