El Gran Showman – Crítica

Hugh Jackman regresó a los musicales en la pantalla grande con esta cinta tras Los Miserables (Tom Hooper, 2012)

Trajes coloridos y embellecidos portados por una diversidad de personas que van más allá de lo extraordinario; un negocio relacionado con el entretenimiento y una dosis pegajosa de canciones interpretadas con dedicación; bienvenidos al espectáculo montado por P.T. Barnum, quien es conocido también como: “El Gran Showman”.

Mitad del siglo XIX, época que vio el nacimiento y esplendor de la visiones que Barnum tenía para ganar dinero. Su despido en el trabajo, combinado con la necesidad de generar ingresos para sostener a su familia, lo llevaron a gestar algo impensable: un show diferente en el que se incluían a aquellos individuos señalados como “raros” o “fenómenos” en la sociedad, para realizar diversos números cuyo objetivo era entretener al público.

Poco a poco este concepto innovador fue adquiriendo fama en ambos sentidos: por un lado estaban los que pagaban una entrada y engrandecían el apellido Barnum por sus excentricidades; mientras que por el otro estaba la multitud de gente cuya incomodidad ante tal espectáculo, era externada con gritos ofensivos, amenazas, pleitos y demás.



Sobre esto trata en esencia El Gran Showman (Michael Gracey, 2017) un musical que provoca entusiasmo, contagia su ritmo, lleva a conocer un poco más sobre este personaje parte aguas en la industria del entretenimiento y trata de enviar un par de mensajes a la audiencia.

Protagonizada por Hugh Jackman (quien estuvo en México para presentar la cinta) como el visionario y apostador P.T. Barnum, la cinta comienza con un número musical poderoso, con energía, que deja al espectador frotándose las manos por ver lo que depara el resto. Esta sensación se mantiene con cada ejecución de los diversos números musicales, sin duda lo mejor que tiene este largometraje.

Compuestas por los ganadores del Óscar en 2016 por la canción “City of stars” de La La Land (Damien Chazelle, 2016), Justin Paul y Benj Pasek, las nueve canciones hechas especialmente para este proyecto mueven al público. Con su mezcla de pop y hip-hop, logran impregnarle dinamismo a lo contado y ganarse el nombre de musical, con una historia ubicada un par de siglos atrás, pero aterrizada en la actualidad con piezas como “This is me” y “Come alive”.

Al mismo tiempo que este punto fuerte nos lleva de la mano, la narrativa nos plantea varias situaciones a resolver por los involucrados. Entre el racismo social hacia las personas físicamente diferentes, pasando por la infidelidad, la avaricia y el negocio del entretenimiento, hasta la familia y la fraternidad, Jenny Bicks y Bill Condon (guionistas del filme), trataron de llevar más allá de lo sonoro a la producción, pero entre tantos puntos que tocaron con su libreto, no se definió un objetivo claro y la trama salta mientras el show continúa.



Otro de los puntos disfrutables y que le dan vida al aspecto visual es la edición. Hay escenas donde se pasa de una situación a otra distinta con prácticamente un guiño o un instante fugaz, lo que ahorra tiempo y explicaciones, además de poner a lo visual a la altura de las canciones.

En cuanto al trabajo de Hugh Jackman, Michelle Williams, Zac Efron, Rebecca Ferguson, Zendaya y compañía, destacan más unos que otros. En el caso del intérprete de Wolverine, su carisma y madurez en este género cinematográfico hace que resalte entre todos. Por otro lado Michelle Williams lo acompaña bien como su esposa, además de lucir su gran voz. En cuanto a Zac Efron y Zendaya se compaginan idóneamente por sus edades, pero la actriz no pudo ir más allá de una sola expresión facial. Rebecca es una belleza y una gama de expresiones sinceras, pero una de sus fallas es que no interpretó sus canciones por no creer que su voz estuviera a la altura de su personaje, en su lugar Loren Allred fue la encargada de darle voz al papel.

Una cinta que exalta los sentidos con ritmos pegajosos, sólo dan ganas de mover el cuerpo luego de escuchar las canciones. La trama no es la mejor y se parte en muchas secciones para tocar varios puntos, pero no termina de englobar un objetivo rotundo. Por otro lado las actuaciones son cumplidoras en su mayoría y la edición es más que efectiva al momento de plasmar cada instante. Sin duda una buena opción para ver en pantalla grande y más aún si se tiene la disposición de dejarte llevar por las composiciones sonoras.