Conociendo a mi padre – Crítica

Rhys Ifans, Juno Temple y Jack Kilmer estelarizan esta co-producción de Canadá y Estados Unidos

Ser músico o estar involucrado directamente en este negocio representa uno de los trabajos más desgastantes pero satisfactorios que existen. Tener fanáticos y provocar su euforia cuando escuchan los primeros acordes de una canción, hace de esto algo inigualable, sin embargo, no parece fácil mantener ese ánimo como artista cuando se sortean baches y comienza a presentarse la depresión.

Len es un productor de música exitoso, tiene la industria a su pies con su talento ya probado. Pese a ello, está en una etapa de intromisión, donde busca respuestas a preguntas como: ¿qué estoy haciendo con mi vida? y ¿hacia dónde quiero llegar? Por ello ha decidido alejarse de la sociedad y vivir a solas para reflexionar sobre su situación, pero no contaba con la llegada inesperada de su hijo y una de las cantantes de su manufactura.

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Rhys Ifans interpreta a Len, el protagonista de la cinta. Aquel introvertido y dubitativo individuo con personalidad de rock star. Lo hace de una manera precisa, oscura, con toques de cinismo que acentúan su carácter. Su labor es lograda tras darle solidez a su papel.

A él lo acompañan Juno Temple, quien además de su belleza demuestra una vez más que los personajes con desorden en sus vidas son lo suyo. En esta ocasión hizo de una cantante dependiente cuyos vicios la han sobrepasado y busca redención. Además está Jack Kilmer, quien no lo hace mal pero se ve opacado por el par de actores antes mencionados, debido al tímido y temeroso papel a su cargo, un adolescente cuyo sueño es convertirse en músico.



El problema de la cinta es la historia, cuya intención es retratar el lado introvertido y oscuro de un par de personas dedicadas a la industria musical, sin embargo, nunca se explica más allá de lo superficial las razones que impulsan a los protagonistas a encontrarse en tal encrucijada, salvo en el caso del hijo de Len, quien quiere enseñarle su demo a su padre.

Esto último marca la línea narrativa por donde se desarrolla la trama, pero no es lo suficientemente fuerte para mantener un ritmo entretenido, más bien genera cuestionamientos sobre el porqué son así los personajes y sobre el pasado de los mismos. Aunado a esto hay un par de papeles sobrantes, no terminan por justificar su participación en la historia.

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La película también marca el debut en la dirección de un largometraje de Tim Godsall, quien plantea una trama que podría ser interesante, pero falla en el intento de retratarla frente a las cámaras. Cuando se generan preguntas en el espectador una vez terminada la cinta, algo se ha hecho mal porque no se entendió por completo el mensaje a trasmitir, eso pasó en este caso. La falta de tacto para ordenar los acontecimientos y justificarlos debidamente quedó en el aire.

Conociendo a mi padre (Len and company, título original) es una película cuyas actuaciones la mantienen a flote a falta de una historia concisa y explícita. Toca sus temas por encima y trae consigo más preguntas que respuestas. Puede parecer larga por momentos, pero el ligero toque de humor esparcido en pocas dosis, retiene a la audiencia.