Breakfast at Tiffany´s

Diamantes, perlas y vestidos de Givenchy. Sombreros, lentes y muchos cigarrillos. Amor, besos bajo la lluvia, dinero y tragos de whiskey. Fiestas de color rosa, un gato sin nombre y dos vagabundos tomados de la mano recorren las calles de Nueva York.

Una mujer que no cree en el amor, pero si en el dinero. La vida superficial de los años sesentas. Fiestas llenas de gente desconocida. El amor que encuentras cuando no lo buscas. Un lugar al que llames hogar. El mundo que te falta ver. El pasado trágico del que nadie habla. Un final impostado. El cliché del beso bajo la lluvia.

Erróneamente clasificada como comedia romántica, Breakfast at Tiffany´s tiene más tintes de ser un drama. La primera escena, donde Holly mira a través de los escaparates de Tiffany´s, está permeada de nostalgia y soledad, lo que indica el anhelo de pertenencia de la protagonista. Irónicamente la imagen anterior, es recordada como un icono representativo de la cultura pop.

Dirigida por Blake Edwars y escrita por la visionaria pluma de Truman Capote, película y libro resultan ser completamente diferentes. Por su parte Blake decide no explorar caminos moralistas, mientras que Truman va directamente a eso, lo que resulta, a través de Holly, una crítica al estilo de vida de la época.

La Holly Golightly de la pantalla es menos oscura. Resulta algo obvio que Audrey Hepburn tiñera el plató de color rosa y vistiera al personaje de su clásico encanto. Sin embargo sería un error decir que su interpretación es superficial, por el contrario la ligereza con la que el personaje toma la vida, hace suponer una mayor tristeza y remarca más su necesidad de encontrar un hogar.

Lo que tal vez sí sea un error, es que el pasado de la protagonista se deje ver a través de diálogos poco consistentes y casi imperceptibles. Tal vez el desenlace carente de realismo o la extraña actuación de Mickey Rooney. Tal vez haya algunas incongruencias, pero al final no importan, cuando escuchas la impresionante banda sonora dirigida por el legendario Henry Mancini.

Así que enamórense de Holly, enciendan un cigarrillo mientras cantan Moon River, visiten Nueva York, compren un croissant o un diamante, adopten un gato y no lo nombren, vistan un hermoso vestido y antes de leer esto no olviden usar lipstick.