'Aladdin': Un auténtico y sorpresivo viaje a Agrabah

‘Aladdin’: Un auténtico y sorpresivo viaje a Agrabah

Disney ha tomado riesgos al hacer live-actions de muchas de sus películas animadas con resultados ambivalentes. Ahora toca el turno de Aladdin de estrenar su versión con actores y actrices de carne y hueso y tengo que aceptar que quedé satisfecho (incluso una rayita por arriba) con el resultado. Fue toda una sorpresa, ya que personalmente no esperaba mucho de esta cinta, pero salí contento, con las canciones en la mente y entusiasmado.



Todo comenzó con ritmo movido, el inicio de un relato y luego con una ambientación digna de transportarte a Agrabah. Desde ese momento hay indicios de un espectáculo visual y no tanto por los efectos especiales, sino por el diseño de producción (todo lo relacionado con cada elemento de los sets) y la explosión de colores que invade por igual los números musicales y las escenas normales, culminando con un Genio azulado muy carismático.

Había muchos obstáculos que superar para Will Smith con su trabajo: primero, interpretar a un personaje que se volvió icónico con la voz de Robin Williams; segundo, lucir espectacular cuando es azulado; y tercero, lograr que el Genio fuera divertido y empático. Todo ello lo pudo hacer el actor. Brilla por sí solo en su actuación, no parece que esté tratando de imitar a Williams y de hecho se ve bastante natural. Le pone su sello especial al ser de la lámpara.



No puedo dejar de hablar de Naomi Scott, quien interpreta a la Princesa Jasmine de una forma espléndida. El momento en que más me sorprendió fue cuando la escuche cantar: ¡Vaya que tiene voz! Me atrevo a decir que es quien se roba la película y eclipsa en buena parte a Aladdin (Mena Massoud), tanto así que hasta le compusieron su propia canción y lo admito, me puso la piel chinita la pasión de la actriz para entonarla.

Tuve un poco de conflicto con el villano, Jafar (Marwan Kenzari), lo sentí endeble y fugaz. Cuando llega su momento cumbre todo se concentra en ciertos lapsos y pasa relativamente rápido. De hecho, la trama no se enfoca del todo en su plan, queda relegado a un papel secundario. De igual forma el Sultan me pareció perder su gracia por ciertos cambios que le hicieron y que no comentaré aquí para evitar spoilers.



Justo hablando de las modificaciones que hicieron respecto a la película animada, hay unos que funcionan bastante bien, de hecho, la mayoría de ellas. Hay escenas alargadas, nuevos personajes y canciones, así que puedes estar seguro de que hubo buenas tomas de decisiones en ciertos aspectos, aunque eso sí, el CGI no me convenció en una escena nocturna en particular y hay una parte después de la mitad de la cinta en la que la trama se cae un poco, peor nada grave. En conclusión, terminé contento y sorprendido con esta película.